1. Entiende qué estás contratando
La potencia contratada, expresada en kilovatios (kW), determina la capacidad disponible para utilizar aparatos simultáneamente. No es la energía consumida, que se mide en kilovatios hora (kWh). Puedes consumir pocos kWh al mes y necesitar cierta potencia durante momentos concretos, por ejemplo al cocinar mientras funciona la calefacción.
El término de potencia supone un coste por el tiempo contratado, incluso en una vivienda vacía. En los suministros domésticos habituales con peaje 2.0TD hay dos periodos de potencia; revisa ambos en tu factura. No des por hecho que una misma cifra tiene que ser la mejor opción para los dos.
2. Reúne datos antes de decidir
Consulta en tu factura o en el portal de la distribuidora la potencia máxima demandada, si está disponible. Busca varios meses que incluyan invierno y verano. Un máximo puntual no explica por sí solo toda la necesidad, pero ayuda a contrastar la potencia contratada con el uso real.
Haz un inventario de los aparatos de mayor demanda y sus horarios: horno, placa, climatización, termo o recarga de un vehículo. No sumes automáticamente todas las potencias de las etiquetas: muchos equipos no trabajan a plena carga ni coinciden siempre. Ten en cuenta futuras compras o cambios de ocupación de la vivienda.
- Anota la potencia actual de cada periodo y sus precios con las mismas unidades.
- Revisa la demanda máxima de un periodo representativo, no solo del último mes.
- Identifica qué equipos necesitas usar a la vez y cuáles puedes programar.
3. Valora comodidad, coste y margen
Si el control de potencia interrumpe el suministro cuando coinciden varios equipos, revisa primero qué los estaba haciendo funcionar simultáneamente. Puede bastar con reorganizar horarios; también puede existir una necesidad real de mayor potencia. Si las interrupciones no parecen relacionadas con la carga, pide que se revise la instalación: no todo corte se resuelve contratando más kW.
Antes de reducir, calcula la diferencia del término de potencia durante un año con los precios de tu contrato. Solicita los gastos aplicables al cambio y considera el coste de volver a subir si te quedas corto. El beneficio depende del ajuste y del contrato; no existe una cifra de ahorro válida para todas las casas.
4. Confirma las condiciones del cambio
La solicitud suele tramitarse con la comercializadora y ejecutarse a través de la distribuidora. Pide por escrito los importes, plazos y posibles limitaciones de frecuencia. Según la instalación y la potencia solicitada, puede ser necesaria documentación técnica. No solicites un aumento sin comprobar antes la capacidad admitida de tu instalación.
Una vez realizado el cambio, revisa la siguiente factura y comprueba ambos periodos. Observa cómo funciona la vivienda en los momentos de mayor uso. El análisis de Oneriq es gratuito; si contratas la gestión para hogares, su cuota independiente es de 9 €/mes, IVA incluido. Inclúyela al valorar el coste global de cualquier propuesta.
Fuentes oficiales para ampliar
Consulta la documentación y las condiciones vigentes antes de contratar o modificar tu suministro.